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Pobló la casa de atajos
entró en el centro del caos.
Estrenó la soledad
un día de mayo
con el otoño instalado
la ternura lejos
dolor de despedidas.
Buscó en su lengua
el lenguaje perdido
palabras del silencio
olor a madrugadas
el sonido insistente de los pinos
la forma de una nueva idea.
Graciela Wencelblat, Argentina.
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